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Generalmente cuando escuchamos mencionar el término “costos de la calidad” pensamos que hace referencia a los costos en que se incurre para lograr o exceder la calidad esperada por el cliente. Sin embargo, este término hace referencia a todo lo contrario, son los costos en los que se incurre por NO alcanzar la calidad esperada por el cliente. Dentro de ellos podemos mencionar, reprocesos, devoluciones, garantías, tiempo de ingeniería, inventarios, clientes perdidos, entre otros.
Para entender bien este concepto, debemos definir primero qué es calidad. Bajo la ISO 9001:2015, calidad es el grado en el que un conjunto de características inherentes a un objeto cumple con los requisitos e indica que puede utilizarse acompañado de adjetivos tales como pobre, buena y excelente.
En definitiva, todas las organizaciones aspiran a brindar productos y/o servicios de excelente calidad. Para ello, existen diversas herramientas que contribuyen a lograr este objetivo. Una de ellas es el Sistema de Gestión de la Calidad, el cual ha sido modificado recientemente bajo ISO 9001:2015 y está enfocado a generar negocios exitosos y sustentables sin descuidar la satisfacción del cliente.
Pues bien, para lograr un negocio exitoso una compañía debe ser integral y considerar todos los factores que pueden afectar la calidad de sus productos y/o servicios. Muchas compañías dejan a un lado los costos de la calidad, sin notar que estos representan oportunidades de reducción de costos y por ende de mejora continua.
Los costos de la calidad se dividen en cuatro categorías: prevención, evaluación, falla interna y falla externa. Dentro de ellos, existen unos costos de fácil detección como los reprocesos y otros que no son tan fáciles de detectar y por ende no se consideran como es el tiempo de ingeniería. El panorama ideal es considerar estos costos en sus 4 categorías dentro del sistema contable de la compañía, no como un sistema aislado. De esta manera, nos permite tener una visión completa del estado de la compañía y facilita la justificación y medición del efecto de los proyectos de inversión.
Considerar los costos de la calidad dentro de tu sistema puede ser un factor diferenciador en tu posicionamiento en el mercado tan competitivo en el que nos encontramos actualmente. Además, permite atacar las fallas a lo interno y desde acciones de prevención, impidiendo que llegue al cliente un producto y/o servicio de pobre calidad; mejorando en consecuencia la imagen de tu compañía.
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Autor. Roxana Zelaya- Advanced Learning Center.

 

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